Muy cerca

July 31st, 2009

El timbre de la puerta sonó de forma estridente repitiéndose violentamente, como si se tratara de una cuestión de vida o muerte. Miré por la mirilla y pude ver a dos hombres con traje oscuro acompañados de cuatro policías uniformados que no paraban de mirar de un lado a otro. Abrí la puerta algo asustado:

- Buenas noches, ¿ha pasado algo?
- ¿Alfredo Oveja?
- Sí, soy yo …
- Traemos una orden de registro, debe dejarnos pasar – dijo el mayor de los hombres de oscuro mientras me mostraba una reluciente placa donde se leía claramente su rango de teniente y me entregaba un documento oficial con membrete del juzgado de Barcelona.

Mientras intentaba salir de mi aturdimiento, el brazo del teniente me apartó del umbral con lentitud pero con irritante firmeza. Se giró hacia sus hombres y les ordenó que procedieran a registrar la casa. Los cuatro policías se abalanzaron al interior de mi casa y empezaron a remover todo lo que se encontraban por delante sin ningún atisbo de delicadeza.

- Por favor, vayan con cuidado, mi mujer está durmiendo …
- Mejor te callas la boca traficante de mierda

En ese momento me acordé del papel que llevaba en la mano: “Posesión de estupefacientes para su venta y tráfico…” y vino a mi mente con pavor la china de hachís que guardaba en mi mesita de noche, pero pensé que eso no podía ser el motivo de todo ese revuelo.

Después de dos horas de frenéticos vaivenes por toda la casa, mi mujer y yo esperábamos sentados en el sofá del salón, rezaba para que no apareciera la chinita mientras veía la sorprendente tranquilidad de mi esposa que se estaba pintando las uñas de un color rojo intenso. Pasados unos minutos el otro policía de paisano apareció por la puerta de la cocina con el brazo en alto agitando una bolsa llena de un polvo grisáceo.

- Y este caballo… ¿De dónde ha salido? Hijo de puta…
- Pero… ¿Qué dice? No había visto eso en mi vida…
- Cállate la boca basura.
- Chicos, ponedle las esposas y leedle sus derechos, nos lo llevamos.

Las horas siguientes fueron una auténtica pesadilla: el mal trato recibido en comisaría, la mala compañía y el hedor de los calabozos, las largas esperas en los trámites del juzgado y, por fin, la entrevista con Lucas, mi amigo y también mi abogado.

- De verdad, Lucas, es la primera vez en mi vida que veo una bolsa de heroína.
- Fred, Fred, ¿De verdad quieres que me lo crea?
- Joder Lucas, no me toques las bolas ¿Me crees capaz?
- No sé, no sé, como te gustan tanto los porros…
- Serás todo lo buen abogado que quieras, pero en cuestión de drogas eres un idiota de tres pares de cojones.
- Está bien, está bien, te creo. Entonces alguien ha puesto esa mierda en tu casa para joderte.
- Bueno, parece que empiezas a pensar un poco…

Pasé los siguientes dos meses en la cárcel, el tiempo que mi abogado necesitó para reunir todas las pruebas que demostraban mi inocencia. Sesenta y dos días después de la detención volvía a casa en el asiento del copiloto del coche de Lucas, mientras, me explicaba que la policía aún no había descubierto quién había colocado la droga en mi casa pero andaban ya tras alguien. Estaban siguiendo la pista una persona que les llamó el mismo día de la detención y les soltó el chivatazo.

Cuando llegué a casa, Marcia, mi mujer, me esperaba con cara de preocupación, debía imaginar que en la cárcel me podía haber pasado cualquier cosa y, probablemente, tuviera ciertas dudas sobre mi culpabilidad. La cena de esa noche me sentó como nunca y después, mientras mirábamos la tele, pensé que no había nada más cómodo y placentero que estar en el sofá junto a mi mujer.

El timbre de la puerta sonó de forma estridente repitiéndose violentamente, como si lo que pasaba fuera una cuestión de vida o muerte. Miré por la mirilla y pude ver a dos hombres con traje oscuro acompañados de cuatro policías uniformados que no paraban de mirar de un lado a otro. Esta vez mostraban la orden judicial a la mirilla, en ella se leía claramente un nombre: MARCIA ADANEZ CID.


El congelador

May 14th, 2009

Ana llevaba toda la mañana fregando la casa, desde primera hora de la mañana y casi sin haber dormido. Normalmente era capaz de fregar toda la casa en menos de una hora pero ese día la cantidad de mierda era tal que había necesitado más de cuatro horas para dejarlo todo como los chorros del oro, sobre todo el baño y la cocina. Después de limpiar la fregona en el fregadero de la cocina y pasar una balleta para secarlo se sentó en la repisa de mármol dejando caer sus delgados brazos dejándolos inertes como si fuera un muñeco de peluche.

El arduo trabajo matinal la había dejado algo atontada y había hecho que olvidara momentáneamente todo lo sucedido la noche anterior. A medida que iba relajándose recordaba como si fuera un sueño la discusión con Paco a su llegada la madrugada anterior, los ya lejanos gritos y los primeros empujones le parecían cosa de una película y, ni mucho menos, pensaba que podía haberle ocurrido a ella. Mientras pensaba en los recientes hechos de la pasada madrugada, una serie de recuerdos a modo de “flash” se fueron intercalando en sus pensamientos, acordándose del día en que conoció a Paco, tan dulce, educado y simpático, cómo se acercó a ella para invitarla a bailar en aquella fiesta, lo bien que se portó y todos los detalles que tuvo durante el tiempo que fueron novios, lo feliz que fue el día de su boda, rodeada de todos sus seres queridos y celebrando el amor que sentía por la persona más maravillosa del mundo.

Esos pensamientos le hicieron asomar una espontánea sonrisa que pronto desapareció al empezar a recordar el talante que empezó a adoptar su relación con Paco a las pocas semanas de la boda. El dolor que sentía en los brazos provocado por las penosas horas de fregar y rascar por toda la casa le empezaban a recordar vagamente el dolor de los moratones que le quedaba después de las frecuentes discusiones con Paco. Afortunadamente esos recuerdos eran del dolor menos intenso, del dolor físico, el dolor del corazón era mucho más intenso y mucho más difícil de borrar.

El semblante de Ana se fue tornando cada vez más sombrío, el dolor del corazón convertía su cara en una mueca espantosa y todo el mal que había recibido zarandeaba su cerebro para que ella revolviese ese dolor convertido en ira contra todo lo que podía atacarla. Mientras miraba fijamente el congelador y sentía el principio de una ira desbocada, se dio cuenta de lo que había ocurrido la pasada madrugada. La mezcla de estos pensamientos mientras observaba el congelador le produjeron una maliciosa y pícara sonrisa junto con un atisbo de duda.

Giró la cabeza y observó con detenimiento el suelo de la cocina, desde la puerta hasta el congelador. Buscaba alguna mancha de tonalidad rojiza que no encontró, lo que le hizo potenciar la parte maliciosa de su sonrisa. En ese momento se sintió como uno de los personajes más carismáticos de Pulp Fiction, el que interpretaba Harvey Keitel, Lobo.

El tiempo pasaba mientras Ana se relajaba y ordenaba sus ideas. Le esperaban unos días algo ajetreados, tenía que esperar un tiempo prudencial para dirigirse a la policía para denunciar la desaparición de su amado Paco y eso iba a llevarle algunos quebraderos de cabeza. Al pensarlo le asaltó la duda que ya le removía las entrañas desde esa madrugada, además debía resolverla antes de ir a la policía. No sabía qué hacer con lo que acababa de guardar en el congelador: tirarlo o comérselo.

Amanecer en Cadaqués

November 24th, 2008

Siempre había oído hablar de lo bonito que era Cadaqués, es más, había estado un par de veces en excursión motera y sí, me parecía bonito pero tampoco pensaba que pudieran tirarse demasiados cohetes por ello. Es importante tener en cuenta que los moteros, alegoricamente, comemos alquitrán y bebemos aceite. Y ahí está el quid de la cuestión, no en el aceite y el alquitrán, sino en la compañía, la belleza de Cadaqués no sólo depende de la hermosura de su paisaje (que lo es), depende de junto a quién lo veas y en qué estado emocional te encuentres.

Por mi parte he tenido la fantástica y maravillosa suerte de hacerlo en la mejor de las compañías que pudiera desear y eso me ha hecho cambiar mi visión. Poder ver la salida del sol desde que es oscuro hasta que se hace totalmente de día ha sido algo realmente espectacular. La evolución de los colores en el cielo no tiene explicación posible, desde los negros azulados evolucionando hacia grises anaranjados que, a su vez, se convierten en intensos rojos que se superponen a un cada vez más intenso azul. Uno puede ver esos colores, esa imagen y quedarse maravillado pero si la compañía es la mejor de las posibles, como ha sido en mi caso, uno se queda no maravillado, sino extasiado, más allá de la realidad y con una profunda huella en el corazón y en el alma. Creo que empiezo a entender lo que Dalí era tan explícito en destacar, frente a la bahía de Cadaqués, junto a Gala.

Sólo me queda agradecerle a ella, a Francisca, que lo haya hecho posible. Gracias amor.

Impala: Una espècie en extinció

November 3rd, 2008

La Montesa Impala és una moto que gairebé és un mite a la ciutat de Barcelona. És sense cap dubte dels pocs llocs del món on es pot trobar una quantitat considerable de vehicles dels anys seixanta circulant en bon estat.
Fa temps que hi ha una onada de robatoris d’aquest mateix model a la ciutat, fins i tot els mecànics especialitzats en aquesta moto ens adverteixen als usuaris d’Impala que anem amb compte. L’altra dia un noi que anava amb un ciclomotor em va dir parat a un semàfor que vigilés la meva Impala que les estaven robant a cabassos. Desitjo que la publicació d’aquest escrit serveixi d’advertència als propietaris que encara no s’han assabentat.
Tot plegat és una llàstima que fa que no ens quedi més remei que retirar les poques que queden en circulació i deixar la ciutat sense un tret que fins ara era tant maco i tant característic. Personalment he optat per netejar-la a fons i deixar-la aparcada al rebedor de casa. Si Leopoldo Milà aixequés el cap no s’ho creuria.

Carta publicada avui mateix a La Vanguardia, orgull d’autor…

Belle and Sebastian

October 13th, 2008

Es fantástico dejar de oí­r a los Belle and Sebastian, durante semanas, quizás meses, llegar a olvidarte de cómo suenan, llegar a saber que existen. Lo bueno viene luego, ese día que, pasados unos meses, piensas que puedes volver a escucharlos, que seguro que ya no vuelven a sorprenderte, que puedes prescindir de ellos. Ese dí­a te pones la recopilación que hiciste hace años como “The best selection” y escuchas desde las frescas genialidades del Tiger Milk pasando por la brillantez del The Boy With The Arab Strap hasta la sofisticación del Storytelling. Ese dí­a te das cuenta de lo que es la grandeza de la música. Ese día te das cuenta que vale la pena olvidar para volver a recordar. Ese dí­a vale la pena volver a sentir.

Che el argentino

September 7th, 2008


Ayer fui a ver la última película de Steven Soderbergh, Che el argentino, un dí­a después de su estreno mundial. Antes de entrar a trapo hay que dejar claro que se trata de una buena pelí­cula y, sin duda, lo mejor es la fantástica interpretación de Benicio del Toro. Al salir del cine me quedé con varias sensaciones: la pelí­cula parece incompleta, inacabada y además se hace larga y pesada en algunas fases de la misma. Sabiendo que había una segunda parte uno piensa que la densidad argumental de la segunda parte justificaba y hací­an aceptables mis sensaciones. De todas formas, frente a esto, uno se queda con la mosca detrás de la oreja…
Hoy, como casi cada domingo, he leído con atención La Vanguardia del domingo, donde se realiza una crí­tica exhaustiva de los últimos estrenos. Obviamente, la crí­tica estrella del dí­a es la de esta pelí­cula sobre Ernesto Guevara. Transcribo algunas partes textuales de la crí­tica:

Aviso a navegantes: la segunda parte, Guerrilla, casi resulta prescindible. Es tediosa,…
Más interesante es la primera, …

Aquí aparece mi irritación. Si a mi me pareció algo tediosa y larga la primera parte y la crí­tica define a la segunda parte como la más tediosa de las dos, sólo me queda una conclusión por sacar. Han dividido en dos la pelí­cula para obtener más dinero. Me siento estafado y engañado. Ni los directores y actores que quieren considerarse de culto son capaces de escapar del poderoso caballero (Don Dinero). Cada vez queda menos ética en el mundo de la cultura, donde todavía podí­amos pensar que los criterios de decisión estaban más vinculados al arte que al dinero. Vaya falacia.

Planificando un día

July 30th, 2008

El dí­a en que yo me muera quiero que vengas
quiero que vengas solo o con los demás
pero sólo si me quieres de verdad

El día en que yo me muera quiero que habléis de mí­
quiero que habléis de mi y que guardéis silencio

quiero que por última vez pienses en mí­

El día en que yo me muera quiero que escuches una canción
una canción que te recuerde a mí, una canción que me haga volver
una canción que me resucite dentro de tí­

El dí­a en que yo me muera quiero que estés contento
acuérdate de lo bueno, ni pienses en lo malo
y sigue escuchando Mary Jo de los Belle and Sebastian

El dí­a en que yo me muera quiero que leáis algo mí­o
algo alegre que os anime y os haga sentir bien
no miréis la forma, sólo lo que os quise transmitir

El dí­a en que yo me muera no les dejéis venir
hechadlos sin contemplaciones y hacédselo saber
aunque digan lo contrario nunca me supieron querer

El día en que yo me muera no me lo quiero perder
quiero estar allí con vosotros por última vez
el dí­a en que yo me muera quiero ser feliz

Primavera Sound 2008

June 2nd, 2008


De nuevo vuelve el festival Indie por excelencia a Barcelona, por mucho que les pese a los “amigos” de Sinnamon Records. Los datos de asistencia que he visto esta misma mañana, estabilizada respecto al año pasado, me han alegrado verdaderamente. Parece que la asistencia este año al Primavera Sound ha rozado la cifra de 60.000 personas, casi las mismas que el pasado año, lo que lo consolida como el festival indie de la ciudad condal. Y muchos dirán ¡eh tío! ¿qué pasa con el SummerCase? Pues que no es todavía un festival consolidado, porque no tiene todavía un público fiel, porqué no ha pasado de la segunda edición, porqué sus organizadores sólo utilizan criterios económicos y poco artísticos, porque todavía les queda mucho que aprender, empresarial y artísticamente, sobre todo en el mimo a sus clientes.

Parece ser que la afluencia de público extranjero, inglés mayoritariamente atraídos por el prestigio del ATP, se ha incrementado de forma considerable, de un tercio a casi la mitad. Mientras que el publico local (español) ha disminuido considerablemente aunque compensado por el incremento extranjero. Esto nos demuestra una competencia real a nivel local con el Summercase, es decir, si quiero ir a un festival indie este año debo decidirme entre uno u otro, que más de 100 pavos es mucha pasta se mire como se mire ¿Qué ocurre? Pues que el publico, españolito de a pie, se deja llevar más por el relumbrón de los nombres fáciles que por la calidad y el criterio demostrado año tras año, eso sí, sin demasiados fuegos artificiales. Por lo que se ve y gracias a la inteligente asociación con All Tomorrow’s Parties (ATP), este año se afianza el Primavera Sound como festival de extremada calidad para goce y descubrimiento de todos los que no disponemos del tiempo necesario para seguir exhaustivamente el desmesuradamente
inmenso mundo del indie-pop-rock. Ni la falta de relumbrón del cartel, ni la introducción de novedades como el hip-hop (de calidad, eso sí), ni la competencia (¿leal?) del SummerCase, ni la lluvia han sido capaces de hacer caer al Primavera Sound… Veamos si nuestros “amigos” de Sinnamon son capaces de hacer lo mismo con su Summercase. No querría bajo ningún concepto que acabáramos quedándonos sin ningún festival indie en mi ciudad y para escoger prefiero la calidad a la cantidad.

Vayamos al apartado musical y tengamos en cuenta que uno no es ni omnipresente ni tiene el don de la ubicuidad y, sobre todo, ya no tiene veinte años para aguantar jornadas de más de diez u once horas de conciertos…

El jueves empezamos con unos MGMT que alcancé a oir en sus dos o tres últimas canciones… ¡Qué pena! Estoy seguro que de haberlos oído un rato más hubiera sido capaz de asegurar que estaban entre los tres mejores conciertos del PS’08. Impecables en su estilo y con una atractiva puesta en escena dejaron encandilados a un público más bien escaso por el día y la hora que les habían asignado.

Unos insípidos The Notwist sirvieron de digno puente (poco más) a lo que se esperaba iba a ser la estrella de la noche y del festival: Portishead. La verdad es que los germánicos de Notwist demostraron su falta de gracia, no por no querer bailar twist (chiste malo donde los haya) sino por mostrarse como algo arrítmico y poco natural a la vez que dejado y sin chispa. Pero antes y entre bocadillo y cerveza fuimos a hacer el curioso ante la novedad del festival: el hip-hop. Nos acercamos silenciosa y sigilosamente al concierto de Edan with guest Dagha y… ¡sorpresa! Divertidos donde los haya, un par de zumbados haciendo disfrutar a sus seguidores hip-hoperos y a los que ni siquiera soportamos el hip-hop, una lección de humildad para mi prepotencia musical. De ahí a curiosear a unos Public Enemy de solera intachable y un hip-hop que se me hizo absolutamente puro a pesar de mi ignorancia y, de nuevo, golpe en los morros de mi prepotencia al notar un ligero disfrute con esa música que tanto odiaba.

Y llegamos al esperado momento, a Portishead, a una Beth Gibbons pletórica de fuerza y absolutamente dominante en el maremagnum de su formación. En el escenario Rockdelux no cabía ni uno más, Todos eran seguidores del grupo y, además, de los fieles, coreando sus canciones y apretujándose contra las luces del escenario para ver de cerca a su ídolo extemporaneo. Es lo que tienen los grupos de culto, que sus fieles son auténticamente eso: fieles. No hubo para tirar cohetes pero sí que rozaron la perfección en cuanto a nitidez y calidad musical. Probablemente les faltó algo de ímpetu y potencia pero era lógico ya que su intención (OH! SORPRESA!!! ABSURDO!!!) al día siguiente repetían repertorio en el Auditori y, claro, ahí no te puedes pasar con la batería y las eléctricas… En fin, quien lo entienda que lo compre. Obviamente Beth no gozó de mi asistencia al día siguiente.

Unos British Sea Power, ingleses como su nombre indica (en realidad británicos), demostraron lo que dice su nombre en cuanto a lo que no es el mar, es decir poder británico trasladado al indie-pop, algo absolutamente cierto. Cualquier seguidor del brit-pop hubiera disfrutado de la alegría y la fuerza de estos cinco chicos de Brighton, eso sí, recordando a los bienamados Arcade Fire.

Para finalizar la primera jornada intentando guardar fuerzas para los días siguientes nos atrevimos con unos De La Soul que acabaron por aburrirnos con su persistencia demasiado machacona y repetitiva. Sépase que quien escribe tiene ya una idea (mal) preconcevida del hip-hop y que su arbitrariedad deja mucho que desear. Tras el sopor dejado por los amigos de este soul irreconocible decidimos (mi novia y yo, ella más amante del hip-hop que yo) largarnos a planchar la oreja para retomar las fuerzas perdidas, que eran ya muchas.

El viernes, con una resaca del jueves superior a lo esperado, nos dirigimos al Forum con ganas de empezar tranquila y cómodamente encajados en una de las butacas del Auditori. Pensamos que Bill Callahan no podría atraer a un porcentaje de gente suficiente como para llenar el Auditori, pero nada más lejos de la realidad. La cola de gente con reserva triplicaba a la “ilusa” cola de gente sin reserva. Estuvimos un rato en la cola sin reserva hasta que nos dimos cuenta que no valía la pena hacer cola para no ver ni a Bill Callahan y muchísimo menos a Portishead tocando las mismas canciones y en el mismo orden que el día anterior. Nuestro gozo en un pozo (gozo de descanso previo de pies y piernas). Decidimos compensar la falta de Auditori con una estancia en las gradas del escenario Rockdelux para ver a los Bishop Allen, pop en estado puro interpretado por cuatro neoyorquinos de muy buen hacer, entretenidos y con una calidad más que digna.

Una vez introducidos en el sub-mundo del festival de forma lenta y agradable, gracias a los ritmos de Bishop Allen, nos sacamos la pereza de encima y nos dirigimos raudos al escenario Estrella Damm para ver si The Sonics cumplían nuestras espectativas y nos hacían bailar. Y así fue, no nos defraudaron, con esas canciones archi-conocidas y archi-interpretadas por infinidad de cantantes y grupos en todo el mundo desde hace más de cuarenta años. Realmente parecía mentira que ese grupo de sesentones dé todavía la talla en el escenario. Y no son sesentones de sesenta y pocos, Bob Benett, el batería parecía que rondara los ochenta años. Esos americanos de la edad de George Bush supieron ponerle las pilas al público y hacerle disfrutar con su música, puro origen de los movimientos más actuales, hay quien dice que sin ellos el punk no existiría.

Tras el bailoteo con The Sonics y de cara a reponer fuerzas nos dirigimos al garito más fantástico y auténtico de toda la zona de comidas: la churrería de Lloret de Mar. El nivel de las patatas era infinítamente superior a cualquiera de sus competidores, la profesionalidad y el encanto de sus trabajadores estaba fuera de toda duda (no como el resto de puestos) y los churros calientes eran un auténtico lujo que no podí­as perderte. Pues a base de churros calentitos y patatas descansamos escuchando de lejos a los Bob Mould Band, que a pesar de oirlos como resonando marcaban un estilo propio merecedor de ser escuchado como mínimo una segunda vez. Habrá que probarlo.

Con el estómago lleno de la pasta de churro caliente y riendo con nuestra buena amiga Carme sobre la excelencia del “churro español” nos dirigimos con cierto escepticismo a ver a los Devo. Grupo del que yo, personalmente, no tenía demasiadas referencias. Francisca i Carme, mis acompañantes, tampoco. Y mira por donde, Devo fue la sorpresa de la noche, la sorpresa agradable. Y de nuevo, la gente de edad volvía a poner en pie y bailando con pasión a unos cuantos miles de jovencitos recién destetados (al menos para mi). Bob Casale (Bob 2 en la jerga de Devo) estuvo impresionantemente convincente, divertido, apasionado y entregado, creo que en todo momento tuvo claro que tenía 25 años y que estaba dando un concierto con su grupo en 1977. Sin ninguna duda para mi, Devo fue el concierto del viernes.

Después de ver a un exultante Devo, Charlyn “Chan” Marshall, la cantante de Cat Power, me pareció algo insípida y eso que no iba lo colocada que dicen que va habitualmente. Hay que reconocer de todas formas que se entregó al público e hizo un concierto más que digno, aprovechando todo el potencial de su voz que encandiló a un público no demasiado entregado.

Después de varias horas ya no nos quedaban fuerzas para evaluar tres asignaturas que pudieron haber sido excelentes: The Rumble Strips, The Go! Team y El Guincho. Y es que los conciertos después de las tres empiezan a pesar como losas después de los cuarenta.

El sábado amaneció lluvioso y entiendo que eso frenó la asistencia de mucho público. Cómo último día que era nos decidimos a quemar todos los cartuchos empezando a una hora temprana. Aprovechamos para llevar a Arnau, de cinco años, al miniconcierto de minimúsica miniindependiente en una minicarpa con minigrupos indie: una iniciativa encantadora. Hay que reconocer que este tipo de detalles (hay muchísimos más) son los que diferencian un festival de calidad, tradición y prestigio de uno que no la tiene en absoluto.

Después de la divertida minisesión y todavía acompañado de mi “colega” de cinco años (debidamente pertrechado con sus cascos anti-explosión-de-timpanos) nos dirigimos por casualidad al escenario CD-Drome en busca de Lala, una amiga de la organización. Nos quedamos absolutamente sorprendidos (tampoco tiremos cohetes todavía) de la calidad musical de los españoles Madee. Buenos arreglos, buen sonido, equilibrado y envolvente. Buenos de verdad. Tras el descubrimiento fuimos a esperar algo más de Port O’Brien pero, francamente, nos defraudó a todos, incluido a mi compinche Arnau. Por muy californianos que fueran no tenían porqué ser mejores que algunos españolitos como los recién escuchados y disfrutados Madee. Cuanta injusticia crean los estereotipos y prejuicios.

Todavía de día (y ya llevábamos más de tres horas) nos acercamos al escenario Estrella Damm a ver a los también deseados (de ver y escuchar) Okkervil River. Estos no defraudaron. Puro pop guitarrero, divertido, alegre, bailongo y animado. Nos hicimos un hartón de bailar con mi coleguita en brazos u hombros que nos dejó empapados de sudor pero llenos de alegría, un rato de lo más más divertido. Fue, lamentablemente, el momento de despedirme de mi colega Arnau (los niños deben acostarse pronto) no sin antes pasar a que se hiciera una foto saltando en el stand de Desigual (en la foto). La tarde había valido la pena.

Antes de empezar la sesión nocturna con un idolatrado Rufus Wainwright, volvimos a reponer fuerzas con esos churritos calientes que ya se estaban convirtiendo en un auténtico vicio. Pero, de verdad, hay que reconocer que el mejor puesto de comidas era sin duda la churrería, ni el puesto de kebabs (lentos, poco profesionales, desorganizados…), ni el de comida mexicana (tres cuartos de lo mismo) ni el de creps le llegaban a la suela de los zapatos, sobre todo a nivel de servicio. Cualquiera que no fuera la citada churrería parecía un grupito de amigos que se habían juntado (en su primer trabajo) para montar un puesto de comidas en el PS’08. Tremendo.

Rufus inició su concierto de forma impecable. Sonido diáfano. Él sólo, con su guitarra o su piano. Nada más en el escenario. La noche cayendo sobre el mar de Barcelona. Las claras notas bien interpretadas y los graciosillos “espeechs” del guapísimo niño gay emblema del kruner del nuevo milenio. Y eso está muy bien, en una butaca sentado o escuchando música en casa. Pero, para mi humilde opinión, en un festival como el PS’08, a la quinta canción Rufus se convierte en un puto coñazo que no hay quien lo aguante y acabas del piano y la guitarrita hasta las mismísimas pelotas. Y que conste que tengo sus discos y me gusta pero cada cosa en su momento y a un festival se viene a animar al público, no a dormirlo.

Algo tristes por el efecto Rufus nos dirigimos con curiosidad (esta vez, además de mi novia como en los días anteriores, también venía Pauli, una buena amiga) a ver a Enrique Moriente. Francisca, era ya fan de su hija, Estrella, pero desconocía cómo podría ser esa fusión prometida en un Enrique Morente junto a los indie-pop Lagartija Nick. Pues bien, no tengo palabras para describir el cacho de concierto que nos brindaron estos embriones de la música flamenca. Para mí y queriendo ser extensivo a una crítica universal, MORENTE FUE EL CONCIERTO DEL PRIMAVERA SOUND’08. Ni Portishead, ni Devo, ni nadie les llegó a la altura de los zapatos. Lo clavaron todo:
- Fusión perfecta del flamenco con el indie-pop-rock
- Transmisión de emoción
- Conexión y comunión con el público
- Subida del ritmo canción tras canción en un “in-crescendo” imposible de igualar
- Altísima calidad musical en los dos estilos: flamenco y pop-rock
- Espectáculo

En fin, que fue un concierto memorable donde los haya. Aunque probablemente la sorpresa de la fusión de estilos ayude a sobreapreciar un concierto de estas características, el público disfrutó de lo lindo de un modo que no llegué a ver en ninguno de los otros conciertos.

Después del flash Morente, cualquier cosa podía saber a poco y con cierto miedo esperamos descansando en las gradas del escenario Rockdeluxe la llegada de los Tindersticks. Afortunadamente Stuart Staples estuvo a la altura de las circunstancias y ofreció su voz manteniendo sus niveles de calidad al más puro estilo Tindersticks. Un buen concierto para decir adiós al festival.

Después de más de veinte horas arrastrándonos por el Forum de Barcelona la conclusión es que ha valido la pena. Ha valido la pena seguir yendo otro año más a un festival bien organizado, con buen ambiente, sin agobios ni masificaciones, con buenos servicios y, sobre todo, un cartel de extrema calidad.

Nos vemos el año que viene en Primavera Sound 2009!!!

Lost, la serie: más vale tarde que nunca

May 9th, 2008

Sí, sí, ya sé, voy con tres o más años de retraso. Que la fiebre de Lost (Perdidos) se inició allá por el 2004 y yo voy y lo descubro en el 2008. Pero la conclusión es aplastante: probablemente la mejor serie de TV que haya visto en mi puta vida.
Hace ya un par de años que me empezaron a recomendar el visionado de esta serie estadounidense. Lo intenté en un par de ocasiones pero no fui capaz de pasar de los veinte primeros minutos del primer capítulo de la primera temporada. A partir de ahí fui escuchando de forma esporádica recomendaciones y elogios que se fueron almacenando en mi cerebro sin más. Ha sido a principios de este año 2008 cuando, a raiz de la huelga de guionistas en EEUU, me he dado cuenta de que dónde había más espectativas para dar continuidad al guión era en Perdidos. Y eso debía significar algo.
Hace ahora tres (quizás cuatro) semanas tomé la decisión de ponerme a verlo y me “agencié” un pack con toda la Primera Temporada de Lost (1T), desde ese momento no he parado (hasta ayer) de ver a diario la serie, los 25 capítulos de la 1T, los 24 de la 2T, los 23 de la 3T y esta semana los 10 que llevan emitidos en EEUU. En total, 82 capítulos, casi 55 horas de serie. Apasionante. No puedes parar de verlos por lo bien que los guionistas resuelven los finales y principios de los capítulos. En fin, que no te lo puedes perder.

Como cosa curiosa me pasaron un enlace a un video que resume las tres primeras temporadas de Lost (yo diría que también gran parte de la cuarta) en … ¡¡¡ 8 minutos !!!
Es realmente espectacular. Ahora bien: si no habéis visto la serie y queréis verla no lo veáis:

Mi recomendación: engánchate, vale la pena.

El canon del SGAE

January 17th, 2008

Esta es la carta publicada en La Vanguardia del 13/01/08. No tiene desperdicio. El autor es Pablo Martín Tharrats de Barcelona, a quien felicito por su brillante pragmatismo en cuanto al tema del canon del SGAE.

Estimados señores de este diario: por la presente les comunico que por la publicación de la presente carta, ustedes me adeudan, por derechos de propiedad intelectual sobre este escrito, el pago de una cantidad que estipularán mis abogados al amparo de la actual ley de Propiedad Intelectual, por lo que ustedes me deberán pagar un canon por los beneficios que su diario obtiene con la distribución y la venta de espacios publicitarios.
Así pues, y atendiéndome a la aplicación de la ley 23/2006, de 7 de julio, por la que se modifica el texto refundido de la ley de Propiedad Intelectual, aprobado por el real decreto legislativo 1/1996, de 12 de abril, les reclamo el pago de la parte proporcional con que este escrito contribuye a la difusión de su diario y, por lo tanto, a la parte proporcional de sus ingresos.
teniendo en cuenta que el presente escrito tiene 279 palabras (título y datos del autor incluídos) y que su diario en cada edición debe de constar de unas 100.000 palabras, por mi aportación a su rotativo, y a tenor de la actual ley de Propiedad Intelectual, me corresponde el 0,00279% del total de los ingresos del día de hoy.
De la misma forma que esta petición a todas luces es absurda, desproporcionada y carece de cualquier lógica, en mi modesta opinión me parece igualmente absurdo, desproporcionado e ilógico el canon que se establece a los soportes digitales en la citada ley 23/2006, de 7 de julio, ley de Propiedad Intelectual. Por este motivo, yo también estoy en contra del canon digital.

Obviamente comparto la opinión. Para apoyar esta opinión invito a cualquiera que lea este post a votar en:
http://www.todoscontraelcanon.es